A un mes vista del aniversario de la gran movilización portillera, de la exitosa huelga por la que casi nadie daba un duro, la situación es radicalmente distinta. El verano se aproxima y nos llega su brisa marinera que anuncia una calma chicha que nada tiene que ver con lo que vivíamos entonces. Por aquellos días los sindicatos advertían del deterioro de las negociaciones para el actual convenio y, en mi opinión, se vieron empujados a encabezar unas movilizaciones que más tarde se revelaron sorprendentemente apoyadas por todos.Del acuerdo posterior podríamos hacer toda clase de valoraciones pero la cuestión es más sobre la forma que sobre el fondo. En esos días comprobamos que eramos capaces de unirnos, que se podía destruir esa mala imagen que pesaba sobre la incapacidad para hacer una huelga en condiciones y que, si nos lo proponíamos y si teníamos unos líderes con las ideas claras, podíamos conseguir lo que nos propusiéramos. Pero ellos, nuestros líderes, firmaron un convenio y se fueron de nuevo a sus secciones sindicales. Siguieron trabajando, pero a su manera. Un trabajo sordo, sobre el que debemos de suponer o adivinar algunas cuestiones y sobre el que puedo sacar una conclusión clara y concisa: Aquí no pasa nada.
Pese a que el goteo de despidos es ininterrumpido, pese a que se siguen tomando decisiones unilateralmente y muchas, muchísimas cosas más, no transciende nada, seguimos alimentándonos de rumores, filtraciones y comentarios más o menos afortunados y más o menos malintencionados. Y así, parece que vivimos en un universo portillero de calma total, todo es fantástico y maravilloso y no nos podemos permitir el lujo ni de quejarnos. Nadie sabe nada oficialmente sobre los futuros cambios de horarios, no se sabe nada oficialmente sobre mediciones, creaciones de servicios nuevos y demás modificaciones que nos pueden afectar directamente. Y ¿ por qué ?, pues porque al alguna mente inteligente se le ha ocurrido poner la paritaria en la que se comunicará todo ello y en la que se dará oficialidad a los cambios estivales, para el día 29 de este mes, solo un para de días antes de que entren en vigor. Y ¡ que más da !, viva el verano portillero, vivan los cambios y vivan las mejoras portilleras, que para eso estamos. Una alegría, vamos.
Un saludo portillero.


















