
Hace ya algún tiempo publiqué una entrada en la que hacía referencia al silencio de los sindicatos sobre lo que se nos venía encima. Otra escena, con los mismos protagonistas, parece adivinarse una vez pasada la huelga, la pseudohuelga y todos los encuentros y desencuentros posteriores. En esos días el argumento esgrimido por cada uno de los protagonistas ha dejado una huella sobre la actualidad portillera y sobre lo que cada uno ve y oye de la vida diaria de los portilleros.
En primer lugar me da la impresión que a ninguno, ninguno, de los sindicatos le importaba un pimiento lo que haríamos en la huelga, ¿ por qué ?, pues muy sencillo, tanto UGT como CC.OO creyeron que habían cumplido con su misión por el mero hecho de dar un poco de amplificación a la convocatoria de sus hermanos mayores. Por otro CGT, a la contra y tratando de utilizar una huelga general y la negociacion de sus servicios mínimos para rehabilitar la sanción a un afiliado. Y por último, el SITP, que mientras que por un lado invitaba a sus afiliados a hacer lo que les dictara su conciencia , por otro mostraba una posición activísima, según ellos, en ambas jordadas de huelga.
Los trabajadores nos hemos mostrado expectantes, viendo como nuestros representantes se disputaban su parcela de protagonismo y se olvidaban de mantener un criterio único sobre el que consolidar una verdadera lucha sindical, con la sensación de que cerraban los ojos ante todo lo que tenían delante : la prueba evidente de que nos movilizaremos cuando nos los pidan. En ese momento no pensaron en el futuro, no pensaron en sembrar, no pensaron en las sensaciones que tendríamos ante la paralización de la empresa. Porque la empresa paró, pero .... ¿ la paramos nosotros ?.
Nuevamente tengo la sensación de que cada uno va a lo suyo, a no perder su parcela de poder, a continuar con las acciones que les han mantenido ahí. El uno a protestar, el otro a dar clases de acción sindical. Aquel a juntar cuantos más permisos sindicales mejor y el siguiente a vigilar a su compañero no vaya a ser que se encuentre con el jefe y....
Mientras esto sucede las elecciones se acercan y ¿sabéis lo que me huelo?, pues que nada va a cambiar, que como ninguno ha hecho más de lo que pensábamos ni menos de lo que les exigíamos volveremos a votar a los mismos. Y así, en enero, cuando nos sentemos a negociar, nos pondremos a coleccionar velitas de santos para que no venga el tio de las rebajas y nos de el hachazo que todos tememos. Y vuelta a empezar. A escribir la Historia viva portillera.
Un saludo portillero.