
Seguro que más de uno se habrá extrañado de ver esta foto. Y también estoy más seguro de que alguno la mirará con añoranza .
Algunos de los que ahora nos acompañan en esta empresa, no habían nacido siquiera ya que fue impresa en 1.979 , si no recuerdo mal. Y digo impresa porque se trata de una pegatina.
Su historia es larga. Allá por ese año los trabajadores de Portillo se movilizan por conseguir una serie de mejoras sociales. La principal exigencia a D.Ricardo Villar Segismundi, dueño de la Empresa, era una subida salarial, pero a ésta se añadía el recorte de la jornada laboral de 48 a 44 horas semanales.
Las negociaciones se fueron enquistando, y llegó el momento en que el Comité, apoyado por la mayoría de los trabajadores, decidió comenzar una huelga indefinida. Fueron días duros, con altercados varios, y hasta el Gobierno Civil de Málaga dispuso que miembros de la policía actuaran como conductores de autobuses. Los compañeros que vivieron esos días, cuentan que la Empresa sacó a la calle los peores autobuses, para más tarde solicitar una ayuda por el supuesto deterioro de los mismos.
El proceso llegó a durar más de 60 días y os podéis suponer los esfuerzos que tuvieron que hacer algunos para poder comer.En mi caso, mi padre recogía pescado en la lonja, de antiguos compañeros . Jamás comí más pijotas en mi vida.
En esa situación entra en juego la solidaridad de toda la ciudadanía malagueña, colaborando con donativos a la subsistencia de las familias afectadas. Y, ante el riesgo de la intervención de la administración, se imprimen estas pegatinas cubriendo esos dos asuntos: la oposición al laudo, y el agradecimiento a los malagueños.
Después de esos más de dos meses de huelga, se consiguió una subida porcentual del ¡21 %!, algo impensable en los tiempos que corren. Por otro lado, la Empresa obtuvo el famoso cómputo de horas y se quedó con la celebración del día de Reyes: un desayuno que se hacía en todas las bases el día de Reyes, y en el que, un compañero vestido de Rey Mago, repartía los regalos que la Empresa había comprado para ¡ todos los niños !.Algo que fomentaba el compañerismo y el contacto entre los compañeros y sus familias.
Pero eso ocurrió hace ya treinta años.
Un saludo portillero.