
Y eso es todo amigos. De un plumazo se cerrará lo que fue la estación terminal de los origenes de Automóviles Portillo, de la que nace la denominación de la concesión que explotamos, Málaga-La Línea con hijuelas.
Fue el primero en enterarse de los de abajo. Nuestro compañero Juan fue notificado -formalmente- de que "con efectos del próximo día 15 de Junio de 2010, pasará a prestar servicios en las instalaciones de la Taquilla de la Terminal de Autobuses de Estepona". Se argumentaban causas "organizativas, en orden a procurar la disminución de costes". Así que, continuaba el escrito " se va a proceder a subcontratar la venta de billetes... con una empresa externa".
En el escrito no se escatiman datos ni argumentos " el coste actual de la prestación de los servicios de la taquilla de La Línea asciende a 35.261,36 €...mientras que la subcontratación de la venta de billetes...ascenderá al 9% de las ventas anuales, que utilizando los ratios de venta del año 2009, ascendería a 19.433,42€ ", casi la mitad.
Pero también se añaden las bases sobre las que se sustenta el traslado o más bien "el cambio de centro de trabajo" que "no merece en ningún caso la consideración de traslado, pues no implica la necesidad de que Ud., se vea obligado a cambiar de residencia. El Art.40 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores limita los supuestos de traslado o, en su caso, desplazamiento, a los cambios en el lugar de prestación de servicios que precisen, de forma temporal o definitiva, una alteración del lugar de residencia del trabajador, de ahí que (el cambio ) ...constituye simple movilidad funcional".
Y así se cerró esta historia. Dentro de un mes será Transportes Generales Comes la que venderá nuestros billetes y, al parecer, todos los asociados a nuestras oficinas. Nuestro compañero Juan, al que agradezco de todo corazón la deferencia de aportarnos toda esta información y al que le deseo lo mejor de lo mejor, deberá de incorporarse a la taquilla de Estepona. Pero eso no es todo, de esta nota debemos de sacar algunas conclusiones. La primera, que toda taquilla que ingrese menos de 36.000€ está en el punto de mira. La segunda, que un traslado, o como quieran que ellos lo denominen, a unos cuarenta kilómetros de tu casa, no supone (al menos hasta el momento) una compensación económica, lo que trae consigo una disminución de los ingresos o, en su caso, la ampliación del horario laboral por causa de es mismo desplazamiento. Y, tercero, y último, que visto lo visto la ley continúa amparando al más fuerte, y así nos va.
Esto no ha acabado, queda un mes y algunas conversaciones que pueden reconducir esta situación a una posición de la que todos salgan satisfechos. Esperemos acontencimientos, movimientos sindicales y consultas, porque la cosa se pone cada vez más fea.
Un saludo portillero.












